Ana María Matute Has Died

The Spanish author, recipient of the Cervantes prize in 2010, has died. She was known for novels and short stories and was one of the representative writers of the mid century Spain. I’ve always enjoyed her work, even if she was lumped in with the social realists that are much out of favor these days. Hers were some of the first stories I read when I was mastering Spanish and making it a literary language. My favorite story of hers is from Las Historias de las Artimillas. I forget the name, but in the story a beggar forces a woman to house him by threatening to tell her husband that he has a great secret. When she finally has it with him and kicks him out he says, ok, but ask yourself what your husband is hiding if he also let me stay. A brilliant ending.

The Washington Post had a obit in English. Spanish ones below.

Ms. Matute’s novels spanning the 1940s to the 1960s depicted the devastation of rural, war-torn Spain from a child’s perspective.

Ms. Matute and other writers scarred by the 1936-1939 war — Juan Goytisolo, Ignacio Aldecoa, Carmen Martin Gaite and Carmen Laforet — were dubbed the generation of the frightened children.

“You know how horrible it is to be 11, and go from being a little middle-class girl . . . to finding yourself in a world divided, even brothers were divided. . . . Going through a war with atrocities, discovering the ugliest things in life,” she said.

 

From El Pais:

“Su papel fue relevante en la posguerra desde el punto de vista sociológico, por su condición de mujer que jugó un papel importante al abrirse paso en un mundo machista, y literario al reflejar la realidad a través de líneas duras y poéticas con dosis de ironía”, asegura Emili Rosales, editor de Destino.

La tercera mujer que ganó el Cervantes fue capaz como pocas, como pocos, de imbricar en su escritura las indispensables dosis de realismo con un irrenunciable hálito de lirismo. Matute llevó a las librerías novelas de la dimensión de Los Abel (1948), Pequeño teatro (1954, premio Planeta), El río (1973), Olvidado Rey Gudú (1996) y Paraíso inhabitado, su última novela. Con Primera memoria había ganado en 1959 el prestigioso Premio Nadal.

Marcada especialmente por los recuerdos de las bombas de la Guerra Civil, episodio que reflejó siempre desde la mirada infantil porque quizá nunca tuvo otra, sus problemas matrimoniales (se casó en 1952 con el escritor Eugenio de Goicoechea) marcaron tanto su vida como su obra literaria. En este segundo aspecto, la trayectoria fulgurante de una de las mejores voces de las letras españolas de postguerra, que ya llevaba consigo el bagaje del Premio Café Gijón por Fiesta al noroeste (1952), galardón al que siguieron los Premios Nacional de Literatura Miguel de Cervantes y de la Crítica por Los hijos muertos en 1959 (el mismo año en que consiguió el Nadal por Primera memoria, se frenó. No poder ver a su hijo sólo los sábados y no obtener su custodia hasta que Juan Pablo no alcanzó los 10 años después, lo marcó todo, en especial un proceso de divorcio, algo inaudito en la machista y retrógrada España de los 60. El resultado fue que tomó la decisión de irse a EEUU como lectora. Ello explica que en la Universidad de Boston esté hoy buena parte de su legado literario.

Conversation with Ana Maria Matute at El Pais

I’m getting back from vacation and finally catching up on some items that caught my attention, even if they seem a while ago.

El Pais had an interview with Ana Maria Matute sometime ago. Rather odd in many ways, as if the interviewer didn’t have the questions and she was a little combative.

Pregunta. Digo que la niña que se metía en el cuarto oscuro y era feliz, ahora, al cuarto oscuro en que se ha convertido este país, no sé si le ve la gracia.

Respuesta. No tanto, no tanto. Sobre todo esas pobres gentes desahuciadas, con la abuela a cuestas, no es que no lo haya visto porque esto ha pasado siempre. Sí… Pero yo de política no hablo porque no entiendo.

P. ¿Se puede ser escritor y no tener en cuenta la política?

R. Por supuesto que sí.

P. Lo dudo.

R. Yo siempre he sido de izquierdas, pero no comprometida con ningún partido. Lo que aspiro es al deseo de justicia y a que no me engañen. Ingenua, inocente, soy, pero tonta, no.

Spanish Short Story Writer Medardo Fraile Has Died

The Spanish short story writer Medardo Fraile (1925-2013) has died. While not known well in English, he is considered one of the best of his generation, which included Aldecoa, Martín Gaite, Sánchez Ferlosio, Matute, and Fernández Santos. The writers of later generations such as Navarro, Tizón, Sáez de Ibarra have recognized his work, which is realistic than his contemporaries, as masterful. A few of his stories have been translated in English and In August Pushkin Press is going to bring out a translation of Cuentos de verdad. 

There are several obituaries and remberances at El Pais but the best I’ve read is from Andres Neuman who notes that he always remembers a phrase of Fraile’s:

«La estuvo mirando tres minutos; dos de ellos los dedicó a la nariz»

He watched her for 3 minutes; two of them dedicated to her nose.

From El Pais:

Era metafórico y minucioso, como en sus cuentos; y narraba lo que pasó en la guerra, más de setenta años después, con el mismo vigor con que hubiera contado el presente. Creía que el cuento era “un puñetazo lleno de realidad posible”, y a aquel tiempo le concedía una vigencia insoslayable, por eso hablaba de lo que pasó entonces como si estuviera narrando oralmente lo que quizá entonces se contó a sí mismo, mientras paseaba, bajo el ruido de las bombas, por estos escenarios entonces devastados.

Contaba sin pudor su vida, y hablaba con libertad de amigos y de adversarios, a los que zahería en voz baja; su recuerdo más emocionado, en las memorias y en persona, era para Ignacio Aldecoa, prematuramente fallecido en 1969, a los 44 años. Aldecoa era el jefe de filas de la generación de Medardo, “era el hermano mayor”. Evocando esa muerte, Fraile, que supo la noticia por casualidad en su exilio escocés, dijo que aquel compañero era sin duda un escritor de una voz “inconfundible, ejemplar”, el mejor de su tiempo, y mientras lo iba diciendo de sus ojos nítidamente azules fueron brotando unas lágrimas que al fin le quebraron la voz.

Nunca se fue del todo de España, o nunca estuvo del todo en Escocia. Cuando venía a Madrid llamaba a sus amigos, a sus editores, explicaba su nostalgia en función del frío que pasaba en Glasgow, pero en realidad sintió que aquella larga estancia fuera de su país había desnaturalizado el conocimiento que él mismo, y sus estudiosos y animadores —José María Merino, Ángel Zapata, Eloy Tizón…—, creía que merecía su producción literaria. Le pregunté por qué seguía viviendo allí, tan frío y tan lejos. “Pues ni yo mismo lo sé”. Dio clases en la Universidad de Strathclyde, desde los años setenta. Allí se casó, allí nació su hija. Explicando por qué seguía en Escocia dijo: “Allí estoy, recordando; yo vivo en Escocia, pero lo único que hago allí es recordar España”.

A few other articles and interviews from El Pais:

Interview with Ana María Matute by Miguel Ángel Muñoz

La Jornada has a short interview with Ana María Matute by Miguel Ángel Muñoz (I think the same Muñoz as El Sindrome Chejov). She talks about the books of hers that she likes most. The interview is a little short, but there are a few things of note.

–Un aspecto que marcó a toda tu generación fue la Guerra civil. ¿Qué recuerdas de ella?

–El mundo cambió para nosotros de una manera brutal. Todo el mundo encerrado en el paréntesis que va desde la infancia a la adolescencia se había consumido en tres años de asombro y de descubrimiento demasiado brusco. Pasamos de estar siempre controlados a vivir en completa libertad, vagando por las calles en busca de colas para recoger algo. En aquellos terribles años, crecí monstruosamente al encontrarme sumergida en un mundo crudo que estábamos descubriendo.

–Creo que en muchos pintores, dramaturgos, escritores y desde luego, en tu vida, quedó marcada por la muerte, la crueldad. ¿Has aprendido algo de ello?

–Desde luego. Conocimos la vida, el odio y también algo tan importante como la amistad y el amor. A veces, encontrar un verdadero amigo puede ser tan difícil como encontrar al amor de tu vida, o en otro sentido, escribir la novela de tu vida. Y digo lo de la amistad, porque junto al egoísmo y las traiciones, también brilla por sí misma la amistad.

–Tu novela Los hijos muertos es reflejo del desastre social y cultural que viviste…

–Es una de las novelas de la que estoy más satisfecha como escritora, pero que creo que poca gente la ha leído a excepción de algunas personas cercanas. Trata de la Guerra civil y es un documento de primera mano.  Hablé con mucha gente cuando la estaba escribiendo, aparte de que me acordaba perfectamente de muchas cosas. Creo que es un libro que registra un momento histórico, crucial para la vida española contemporánea.

Excellent Overview of the Spanish Short Story of the Last 20 Years at Sergi Bellver

Sergi Bellver has an excellent article on trends in the Spanish short story of the last 20 years. It is well worth the look if you want to see what is going on and more importantly, know who is doing it. He has an excellent list of authors past and present including some of my perennial favorites, Cristina Fernández Cubas, Ana María Matute, Hipólito G. Navarro, and others I have read or am going to read such as Andres Neuman (one of the recent Granta writers) and Miguel Ángel Muñoz. I’m don’t exactly agree with some of his statements about the American short story scene which is on the defensive with fewer and fewer magazines printing short stories. It is also fascinating to see which Americans make the list of influential short story writers: Carver, Ford, Cheever, Capote y Shepard.

Tras la llamada Generación del Medio Siglo, el cuento conoció horas más bajas y sólo algunas obras esporádicas mantenían su aliento. Más tarde, los nuevos cuentistas españoles revivieron con piezas clave que, sin embargo, no bebían directamente de las generaciones anteriores. Eso produjo una suerte de espacio en blanco y, salvo importantes excepciones, las referencias vendrían de los grandes cuentistas norteamericanos (Carver, Ford, Cheever, Capote y Shepard), gracias a catálogos como el de Anagrama, y también de la tradición europea, empezando por Kafka. Así, Quim Monzó, heredero de Pere Calders, o el incomparable Eloy Tizón iban a convertirse en el paso de los 80 a los 90 en dos de las cabezas de puente de la regeneración del cuento en nuestro país. A renglón seguido vendrían libros extraordinarios como Historias mínimas (1988), de Javier Tomeo; Días extraños (1994), de Ray Loriga; El que apaga la luz (1994), de Juan Bonilla; El fin de los buenos tiempos(1994), de Ignacio Martínez de Pisón; El aburrimiento, Lester (1996), de Hipólito G. Navarro y Frío de vivir (1997), de Carlos Castán, entre otros muchos.

A partir de ese caldo de cultivo previo y gracias a expertos como Andrés Neuman o Fernando Valls y sus antologías Pequeñas resistencias 5Siglo XXI (publicadas respectivamente por las dos editoriales más especializadas en el cuento, Páginas de Espuma y Menoscuarto), y también a la labor de otros sellos independientes como Salto de Página, Tropo, Lengua de Trapo o Ediciones del Viento, el lector español tiene a su alcance una extensa nómina de cuentistas. Autores que trabajan las cuerdas fundamentales del cuento (Óscar Esquivias, Fernando Clemot, Iban Zaldua o Javier Sáez de Ibarra) o investigan en las grietas que pueden socavar el sentido de lo real (Juan Carlos Márquez, Víctor García Antón, Fernando Cañero o Jordi Puntí). Cuentistas que tocan lo fantástico y lo insólito (Ángel Olgoso, Pilar Pedraza, Félix J. Palma o Manuel Moyano) o que inscriben en el cuento su condición femenina sin hacer “literatura de mujeres” (Cristina Cerrada, Inés Mendoza, Sara Mesa o Eider Rodríguez). Autores latinoamericanos que también construyen el cuento español (Fernando Iwasaki, Norberto Luis Romero, Santiago Roncagliolo, Eduardo Halfon o Ronaldo Menéndez) y autores españoles que desconstruyen lo formal (Eloy Fernández Porta, Vicente Luis Mora, Juan Franciso Ferré o Manuel Vilas). Esta tremenda diversidad y efervescencia literaria garantizan, más que nunca, que el lector dispuesto se contagie, como de la fiebre más bella, de la buena salud del cuento español contemporáneo.

Ana Maria Matute Interview Video at El Pais (Spanish Only)

El Pais has an interview with Ana Maria Matute where she talks about the role literature has had in her life, including saving her life.

Matute explains from her home in Barcelona what literature has meant to her, ” it even saved my life,” she confesses; she explains the use of reality and imagination at the moment of writing and talks about biggest prize she has won.

Matute cuenta, desde su casa en Barcelona, lo que para ella ha significado la literatura, “incluso me ha salvado la vida”, confiesa; explica el manejo de la realidad y la imaginación a la hora de escribir y habla del máximo galardón que se le ha concedido.

Review of Matute’s Celebration in the Northwest at Imagined Icebergs

Imagined Icebergs has a review of  Ana Maria Matute’s Celebration in the Northwest. Since her work is more or less out of print it is good to see a review of her work. She won the Cervantes prize last year so she is getting some deserved reappraisal.

The most enjoyable thing about this book is Matute’s rather twisted but beautiful descriptions and comparisons. Here, for example, is part of protagonist Juan Medinao’s perception of his mother when he is a child: “The black beads of her rosary, like a caravan of ants on a business trip to her soul, looped over her wrist where her blood pulsed erratically.” Or, on first encountering a young priest: “As he watched him, Juan experienced a feeling similar to that which came over him before he ate a baby partridge.”

Ana Maria Matute Wins the Cervantes Prize

Spanish author Ana Maria Matute has won the Cervantes Prize, one of the most prestigious prizes in Spanish letters. She is only the third woman to win the prize and long overdue for the honor. Many of her works are available in English. Writing during the height of Franco’s reign, her works often center on children but are allegorical to life in a dictatorship. From El Pais

La nueva premio Cervantes, Ana María Matute, ha expresado su felicidad por el galardón y ha dicho que “es una especie de premio a todo lo que ha pasado durante una vida”, en referencia a su larga trayectoria literaria. La escritora, de 85 años, ha reconocido, en unas declaraciones a EFE, que lo ha celebrado “abriendo dos botellas de cava” y que seguirá escribiendo un libro que empezará en Navidad. La escritora ha confesado que no esperaba el Cervantes “ni hace años ni hace meses” pero que últimamente le empezaron a decir que su nombre sonaba. “No me lo creía del todo pero al final ha sido así y estoy muy contenta y doy saltos de alegría”.

 La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha sido la encargada de anunciar el nombre de la ganadora del Premio Cervantes , el más prestigioso de las letras en lengua española. Hay una regla no escrita que dice que, después de que el año pasado lo recibiera el mexicano José Emilio Pacheco, este año tocaba español.

Ana María Matute tiene 85 años y no 84 como dicen buena parte de sus biografías. “Nací en 1925”, dijo recientemente a este diario. El Premio Cervantes reconoce su obra, 12 novelas y varios volúmenes de cuentos, ahora reunidos en La puerta de la Luna, desde los primeros textos de 1947 hasta 1998. “Si me dan el Cervantes daré saltos de alegría, saltos de alegría espirituales”, dijo en la entrevista. Matute, una mujer fuerte de salud frágil se apoya en una muleta para andar.

Ana Maria Matute Interview in El Pais

El Pais has an interview with An Maria Matute. Since she isn’t going to write a memoir this is probably the closest you are going to get in the way of auto biography. Naturally, people are speculating if she will win the Cervantes prize next week.

Pregunta. Tenía 17 años cuando escribió la novela Pequeño teatro y un par de años más cuando la llevó a Destino. ¿Cómo logró vencer su timidez?

Respuesta. Iba a por todas. He escrito desde los cinco años. Pensé que Destino era la mejor editorial. Fui tres o cuatro veces, pero el director, Ignacio Agustí, siempre estaba ocupado. Un chico joven que trabajaba en la editorial me dijo “ven tal día y a tal hora y te haré pasar”. Fue la confabulación de los jóvenes. Yo temblaba como un flan, pero Agustí fue muy amable. Me dijo que la pasara a máquina y que la leerían. Yo la llevé escrita a mano en uno de esos cuadernos con tapas de hule negro que se utilizaban entonces.

P. Supongo que la mecanografió a toda pastilla.

R. A toda velocidad. La llevé a la editorial y dos semanas después me encontré en la calle con Ignacio Agustí. Me llamó “señorita Matute” y me dijo que estaban asombrados. “¿Cuántos años tienes?”, me preguntó. “Diecinueve”, dije. “Pues ven con tu padre para que firme la autorización”. En aquellos años los padres o los maridos tenían que autorizarlo todo. También me pidió que le llevara algún cuento para darme a conocer literariamente en la revista Destino.

P. ¿Se lo publicaron?

R. Sí, enseguida. El primero que apareció fue El chico de al lado. Me emocioné tanto que compré cuatro ejemplares del semanario. En 1948, Los Abel quedó finalista del Premio Nadal. Agustí me dijo que la veía más madura que Pequeño teatro. Ganó Delibes con La sombra del ciprés es alargada. Quedar finalista detrás de Delibes fue todo un honor. El Nadal fue una bomba para lanzar autores y se lo inventó Ignacio Agustí.

P. ¿Qué pasó con Pequeño teatro?

R. Me la llevé a casa y al cabo de unos años la presenté al Planeta, en 1954. Ganó.

 

Ana María Matute at Revista de Letras (Spanish Only)

There is a good ten minute interview with the great Spanish writer Ana María Matute at Revista de Letras where she talks about her writing and her life. Of particular interest, she says she was the first to use children in fiction in Spain. Her contemporaries did not. Only after she gained success did they also do it. Considering how much she writes about children she probably is talking with some authority, although, I would like a little more confirmation. Fortunately, you can read her works in English. Many have been translated.

The video is also a lesson in what not to do when interviewing an author. While author interviews can be a little boring, the producers put such long transitions between ideas, complete with Jazz and hazy graphics, that it got a little boring waiting for her to speak.

Ana Maria Matute, Amin Maalouf and Nicanor Parra Finalists for the Principe de Asturias

The Spanish author Ana Maria Matute, the Lebanese Amin Maalouf, and the Chilean Nicanor Parra are the finalists for the Principe de Asturias prize, which will be awarded on Wednesday. El Pais has a run down on the authors. It is interesting that a Lebanese author is listed amongst an otherwise Spanish language prize. As a fan of Matute I would like to see her win.

Spain in a 100 Books, the Women

Earlier I posted about a feature in Letras Libres that listed close to 100 books that helped define Spain in the 20th Century. One of the things you may have noticed is there were scarcely any women writers. Laura Freixas has remedied that situation with her addition of 25 women authors. I have read several and several are in English so it is useful list. You can see some of the books I am acquainted with.

This kind of lopsideness in lists shows up a lot in Spanish speaking critics. A few years ago the list of the top 100 best novels of the last 25 years Spanish had 5-10 books by women. Not a particularly representative sample.

I already know the standard answer of these critics: “We don’t apply qoatas, we only look for quality.” Quality? Acording to who? Since literature isn’t an exact sience, the quality will always be a question of taste ( tastes educated, formed, polite, of course, but in the end tastes), a question, then, subjective. Subjective factors are the ones that influence. That, for example, the Aragonese critic Félix Romeo has mentioned more books from Aragonese authors than his Catalan or Canarian college, seems to me explainable: he has more information about these works, the ones he knows, as such they are closer to him. And I legitimate, on the condition that one does not privilege other circumstances over others…that is what occurred when one only asks opinions of men (I am referring to the four critics consulted in that edition of Letras Libres).

Ya sé cuál es la respuesta estándar ante críticas de ese tipo: “No aplicamos cuotas, sólo atendemos a la calidad”. ¿Calidad? ¿A juicio de quién? Pues no siendo la literatura una ciencia exacta, la calidad siempre será cuestión de gustos (gustos instruidos, formados, educados, desde luego, pero gustos al fin), cuestión, pues, subjetiva. En la que influyen factores subjetivos. Que por ejemplo el crítico aragonés, Félix Romeo, haya mencionado más libros de autores aragoneses que su colega catalán o canario me parece explicable: tiene más información sobre esas obras, las conoce mejor, le resultan más próximas. Y legítimo, a condición de que no se privilegie unas circunstancias sobre otras… que es lo que ocurre cuando sólo se pide opinión a varones (lo eran los cuatro críticos consultados en el número de Letras Libres al que me estoy refiriendo).

The first three are available in English. The last I will be reading in a month or two. The full list is here.

Nada (1945), de Carmen Laforet

Fiesta al noroeste (1953), de Ana María Matute

La plaça del Diamant (1962), de Mercè Rodoreda

Mi hermana Elba (1980), de Cristina Fernández Cubas

Ana María Matute Interview in El País

There is a great interview in El País with Ana María Matute. They talk about how her heath has kept her from writing recently even though she has been completely mentally able to write. When talking about literature they discuss Matute’s works for children and how she has often written from the perspective of children. It has been very important throughout her career to write for them, in part because there wasn’t anything good and she wanted to write for her son. They also talk about how her mother supported her writing, something rare during the Franco Period, and with her help would type up her drafts before submitting them to publishers.

There was fascinating questions about her style.

You seem especially predisposed to this type of literature [sparse], since you uphold plain and straightforward writing that is not easy to achieve; en fact, you say it is very difficult. Yes. It is that I want the whole world to understand me. I don’t want to torture the reader. No. There are a lot of writers that love to torturer the reader. Not me! [Said harshly] I like that the understand me. For this reason I write. In addition, I’m not such an elitist.

Usted parece especialmente predispuesta a este tipo de literatura, ya que defiende la escritura llana y sencilla, que no es tan fácil de conseguir; de hecho, usted dice que es muy difícil. Sí. Es que yo quiero que me entienda todo el mundo. Yo no quiero torturar al lector. No. Hay muchos escritores a los que les encanta torturar al lector. ¡A mí no! [Proclama con dureza]. A mí me gusta que me entiendan. Para eso escribo. Además, no soy tan elitista.

She also talked about her relationship to the Civil War and recent pushes to investigate the past in Spain.

Undoubtedly it is a traumatic experience. It was tremendous. I still can’t stand fireworks. They have the same sound as the bombs. The bombardments here in Barcelona were terrible. By sea and by air. We lived on Platón Street and back then I saw the sea from my room and I was completely frightened. You feel so powerless…My father would say: take everyone by the hand against the teacher’s wall. And we all would stay that way…[She remains quiet, in suspense, with a face of fear]. I also remember the lines. Those of us who were bourgeois children, those that didn’t go out without one’s father [she makes a face of horror], we quickly had to go stand in line to get bread, where nobody gave a damn. For us it was great! Because we had the liberty to come and go…We looked like mice wanting to go after cheese. My older brother and I discovered freedom. We enjoyed it a lot.

I have found that many people your age reject, perhaps out of fear, the plans to recover the historical memory, to remove this part of history from the past. It is that the way perhaps the fear hasn’t gone, but yes the sadness [remains], the laceration, and the waking of hatreds. I understand that those that have not lived the war have their own feelings, but for me it makes me shiver. To return to relive, to remember. I remember the attempted coup de Tejero [in 1981]. I was with my son in a taxi and we hear the shots on the radio. Look! And I became desperate. “Not again! No, God, not again!” My son asked me: “What’s happening mama?” The taxi cab driver and my son began to talk about what was happening and I would only say: “No, not again. No I will resist it.

Indudablemente es una experiencia muy traumática. Es tremenda. Yo todavía ahora no soporto los fuegos artificiales. Tienen el mismo sonido que las bombas. Los bombardeos aquí en Barcelona fueron terribles. Por mar y por aire. Nosotros vivíamos en la calle de Platón y entonces veía el mar desde mi cuarto y pasaba un miedo espantoso. Te sientes tan impotente… Mi padre decía: cojámonos todos de la mano, contra el muro maestro. Y así nos quedábamos todos… [Se queda quieta, en suspenso, con cara de susto]. También me acuerdo de las colas. Nosotros, que éramos unos niños de clase burguesa, de esos que no salían más que con las tatas [pone cara de horror], teníamos de pronto que ir a hacer colas para conseguir el pan, sin que a nadie le importara. ¡Para nosotros era fenomenal! Porque teníamos libertad de entrar y salir… Parecíamos ratones deseando salir del queso. Mi hermano mayor y yo descubrimos la libertad. La disfrutamos mucho.

He comprobado que mucha gente de su edad rechaza, quizá por miedo, los intentos de recuperar la memoria histórica, de remover esa parte del pasado. Es que de la guerra quizá ya no te queda el miedo, pero sí la tristeza, el desgarro y un despertar de odios. Entiendo que los que no han vivido la guerra tengan un sentimiento distinto, pero a mí me escalofría. Volver a repasar, a recordar. Me acuerdo del intento de golpe de Estado de Tejero [en 1981]. Yo iba con mi hijo en un taxi y oímos los tiros a través de la radio. ¡Mira!, me entró una desesperación… ¡Otra vez no! ¡No, por Dios, otra vez no! Mi hijo me preguntaba: “¿Pero qué te pasa, mamá?”. El taxista y él empezaron a hablar de lo que estaba pasando y yo sólo decía: “No, otra vez no. No lo resistiré”.

Ana María Matute in El País

Ana María Matute has a new book out and El País has given it a great review. If you have never read her work, she is definitely worth it. Her sparse short stories are excellent. Her name often comes up around Nobel time (although that may just be in Spain). If you are unfamiliar with her, the description from the article is a great synopsis.

Aunque perteneciente, cronológicamente, a la llamada generación del medio siglo, con cuyos más destacados miembros comparte determinados trasfondos temáticos (la Guerra Civil española, la desolación como paisaje moral de los años de posguerra, la rememoración de la infancia como irreparable pérdida de la inocencia edénica, y el descalabro humano reinante en una sociedad en la que los más débiles sucumben bajo la impiedad de los poderosos), la escritura de Ana María Matute siempre se ha regido por un talante despegado de las consignas tanto ideológicas como estéticas de la época.

Although she belongs, chronologically, to the mid century generation, whose most well know members share certain thematic overtones (the Spanish Civil Way, the desolation as moral voyage through the years after the war, the child’s memory as the irreparable loss of an Eden like innocence, and the reigning human misfortune in a society where the weakest succumb to the impunity of the powerful), the writing of Ana María Matute has always been marked by a talent not tied to ideologies but the aesthetics of the era.