Ana María Matute Has Died

The Spanish author, recipient of the Cervantes prize in 2010, has died. She was known for novels and short stories and was one of the representative writers of the mid century Spain. I’ve always enjoyed her work, even if she was lumped in with the social realists that are much out of favor these days. Hers were some of the first stories I read when I was mastering Spanish and making it a literary language. My favorite story of hers is from Las Historias de las Artimillas. I forget the name, but in the story a beggar forces a woman to house him by threatening to tell her husband that he has a great secret. When she finally has it with him and kicks him out he says, ok, but ask yourself what your husband is hiding if he also let me stay. A brilliant ending.

The Washington Post had a obit in English. Spanish ones below.

Ms. Matute’s novels spanning the 1940s to the 1960s depicted the devastation of rural, war-torn Spain from a child’s perspective.

Ms. Matute and other writers scarred by the 1936-1939 war — Juan Goytisolo, Ignacio Aldecoa, Carmen Martin Gaite and Carmen Laforet — were dubbed the generation of the frightened children.

“You know how horrible it is to be 11, and go from being a little middle-class girl . . . to finding yourself in a world divided, even brothers were divided. . . . Going through a war with atrocities, discovering the ugliest things in life,” she said.

 

From El Pais:

“Su papel fue relevante en la posguerra desde el punto de vista sociológico, por su condición de mujer que jugó un papel importante al abrirse paso en un mundo machista, y literario al reflejar la realidad a través de líneas duras y poéticas con dosis de ironía”, asegura Emili Rosales, editor de Destino.

La tercera mujer que ganó el Cervantes fue capaz como pocas, como pocos, de imbricar en su escritura las indispensables dosis de realismo con un irrenunciable hálito de lirismo. Matute llevó a las librerías novelas de la dimensión de Los Abel (1948), Pequeño teatro (1954, premio Planeta), El río (1973), Olvidado Rey Gudú (1996) y Paraíso inhabitado, su última novela. Con Primera memoria había ganado en 1959 el prestigioso Premio Nadal.

Marcada especialmente por los recuerdos de las bombas de la Guerra Civil, episodio que reflejó siempre desde la mirada infantil porque quizá nunca tuvo otra, sus problemas matrimoniales (se casó en 1952 con el escritor Eugenio de Goicoechea) marcaron tanto su vida como su obra literaria. En este segundo aspecto, la trayectoria fulgurante de una de las mejores voces de las letras españolas de postguerra, que ya llevaba consigo el bagaje del Premio Café Gijón por Fiesta al noroeste (1952), galardón al que siguieron los Premios Nacional de Literatura Miguel de Cervantes y de la Crítica por Los hijos muertos en 1959 (el mismo año en que consiguió el Nadal por Primera memoria, se frenó. No poder ver a su hijo sólo los sábados y no obtener su custodia hasta que Juan Pablo no alcanzó los 10 años después, lo marcó todo, en especial un proceso de divorcio, algo inaudito en la machista y retrógrada España de los 60. El resultado fue que tomó la decisión de irse a EEUU como lectora. Ello explica que en la Universidad de Boston esté hoy buena parte de su legado literario.

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