Frederico Garcia Lorca and the Politics of His Burial

It has been 75 years since the murder of Frederico Garcia Lorca and his internment in a common grave outside of Granada, and controversies still swirl about attempting to located the grave and have him reburied. There are still people opposed to this. And the family is disappointed in the reaction to even the idea of locating the grave and exhuming him. In El Pais this week is a long interview with Lorca’s niece about the problems of exhuming him and what the family has experienced during this time.

P. ¿Qué han aprendido del episodio del desenterramiento? ¿En qué ha quedado?

R. En nada. Lo triste es que se ha perdido el interés en las exhumaciones en ese lugar. Es bastante preocupante porque resulta un signo de cómo se plantea la memoria histórica. El lugar donde se encuentran todos esos muertos sigue sin protegerse, sigue sin un recuerdo de los nombres de las víctimas.

P. ¿Se refiere a los otros tres que supuestamente están enterrados con su tío?

R. No. A todos, a los miles de víctimas que hay en los alrededores del barranco de Víznar.

P. Entonces, desde ese punto de vista, ¿podría ser conveniente su exhumación? ¿Aunque solo fuera porque tirando del símbolo se respetara y protegiera el lugar?

R. Las exhumaciones deben responder al deseo de los familiares. Que los familiares tengan esa posibilidad me parece fundamental. Esa ley existe y es muy importante que se aplique y que cada familia haga lo que considere oportuno. Ahora, realizar exhumaciones ejemplares me parece un disparate. ¿De qué estamos hablando? ¿Para conocer la represión franquista y lo que ocurrió en la guerra resulta fundamental sacar los restos de García Lorca? Eso es una aberración, de ninguna manera. No estamos hablando de las reliquias de un santo.

P. Bueno, casi. Un santo laico.

R. El laicismo pasa por otras cuestiones, no por las reliquias.

P. No lo sé, en este caso. Se mezclan muchas cosas raras.

R. Bueno, hay quien quiere hacerlo.

P. ¿Lo que ha ocurrido en torno a sus restos no ha respondido un poco a eso? ¿A un extraño paralelismo con cierta santidad?

R. Ahí ha entrado la especulación mediática.

P. Y política.

R. Bueno, puede ser. Pero volvemos al reduccionismo. Decir que exhumar su cuerpo es una postura de izquierdas y no hacerlo es conservador, no se debe admitir. ¿Acaso no querer exhumarlo significa que queremos olvidar, tapar, no remover? No es eso, y lo hemos dicho muy claramente.

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