60 Years of The Burning Plain by Juan Rulfo

El Pais reminded me that it has been 60 years since The Burning Plain (El llano en llamas) was published If you have not yet read Juan Rulfo’s collection of short stories (or his novel Pedro Parama) it is something you must do. All these years later I still love his work. Even in translation, which is how I first read him, it his work has great power from economy and stories that seem as dry and strange as the barren landscapes they describe. He, along with Fuentes, Yañez, and Azuelo, was my entry in to Spanish language authors and he has remained the one who has remained as intriguing as ever, someone who’s work you would like to return to over and over. For good and bad he only published those two books (there are some film scripts, too). I’ve always wanted more, which is the best way a writer should leave a reader. What I didn’t know, is that in 1970 he added two stories to the collection. I’d be curious which they were as the article didn’t mention them.

“Descubrí a Juan Rulfo en orden inverso. Llegué a él por Pedro Páramo y me dejó asombrada. Luego leí el llano en llamas, y fue como una prolongación del entusiasmo que había tenido con su novela”, dice Cristina Fernández Cubas.

“Con los cuentos logró una nueva representación del campo mexicano y la miseria en la que viven sus personajes. De manera emblemática, uno de los relatos lleva el título de ‘Nos han dado la tierra’. La herencia que reciben no es otra cosa que un montón de polvo. Los ultrajes y la violencia de estos relatos revelan una realidad devastada por la injusticia social. Lo peculiar es que Rulfo narra estas desgracias con hondo sentido poético. Sus cuentos están escritos en un doble registro: las acciones son vertiginosas y la vida mental de los personajes es demorada, de una reflexiva intensidad. Esto establece una peculiar tensión: lo que sucede es rápido y su efecto es lento. En estos cuentos, Rulfo renovó el lenguaje de México. Ningún campesino ha hablado como sus personajes pero ninguno ha sonado tan auténtico. Un milagro de la autenticidad que sólo puede ser literaria”, explica Juan Villoro.

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