Andrés Neuman Interviews from Canal-l and El País

Andrés Neuman has been popping up in many different media outlets in Spain while he promotes his newest book  Hacerse el muerto. Two of the more interesting interviews have been on Canal-l and El País. The Canal-l interview, of course, talks about his new book and what it is about. All the stories have something to do with death, but range in tone from the fantastic to one about the death of his mother at a young age. Then they go on to talk about Borges and how in his time he wasn’t part of the vanguard, especially in stylistic terms, and over time he has been recognized as the vanguard. Neuman posits the same will happen to this era where writers are blending genres such as the essay, the short story, and the novel, which eventually grow tiresome to a new generation of writers.

From El País is this interview which focuses quite a bit on what interests him in writing. (via)

Es como una contradicción permanente ¿La frase en sí “hacerse el muerto” implica una gran dualidad?

Yo me contradigo muchísimo, la contradicción es algo inevitable y la contradicción no es lo mismo para nada que la tibieza o la incapacidad de comprometerse con una emoción , si no que muchas veces como dice Borges, en un cuento que me gusta mucho, que se llama El tema del traidor y del héroe, “no era un traidor, sino un hombre desgarrado por sucesivas y opuestas lealtades”; el caso es que nada que es gracioso deja en, algún momento, de resultar siniestro y ninguna tristeza deja de tener algún golpe de risa. Es muy difícil profundizar en la emoción sin que te encuentres con su opuesto y nuestra vida cada vez más tiene que ver con esto; la capacidad de pasar de la alegría a la depresión se Ha disparado en la actualidad y en los géneros especialmente breves, y por tanto de estructura interna nerviosa, como es un libro de cuentos breves, sobre todo, porque en ellos algo está comenzando a cada rato; se presta de manera particular a este cambio de estado de ánimo que puede formar una idea estructural.

A qué orden te refieres cuando en el Dodecálogo cuarto cuando hablas de que es una época de desordenar el orden

Es una observación acerca de la estructura del relato breve, la teoría del cuento siempre ha sido como excesivamente tradicionalista en ocasiones, hay como dos o tres lugares comunes que se repiten a la hora de explicar su estructura: que el cuento es un mecanismo de relojería, que el cuento es una cosa redonda y perfecta, que el cuento te sorprende al final; y con esas dos o tres frases parece como que pudiéramos abarcar toda la teoría pero no es así porque hay millones de cuentos que incumplen esas normas, entonces esta expresión se relaciona con otra también presente en el Tercer dodecálogo de un cuentista que dice: “Al cuento lo persigue su estructura. Por eso, cada cierto tiempo, conviene dinamitarla”, con todo amor. Por tanto creo que el cuento tiene, por un lado, como una tentación clásica, ordenada y perfecta y por eso es muy importante que la otra mitad del cuento tienda al desorden, al caos, a la dispersión. Yo veo la historia del cuento como un combate entre el paradigma esférico y el paradigma caótico y para que el cuento esté fresco es necesario que esas dos fuerzas empaten, que haya un deseo de estructurar el cuento y un deseo de desordenar esa estructura.

And from El Pais another interveiw/profile about his newest book (Via):

Neuman lleva jugando a los equilibrios con ellos siete años. El tiempo durante el que ha ido incluyendo y descartando piezas en este artefacto tragicómico compuesto de enormes emociones y cortas transiciones. Pero lo hizo sin tener tampoco muy claro a dónde le conducía la pendiente del libro. Aunque fuera breve. “Es que me parece opresor pedirle a un libro de cuentos que el escritor sepa de antemano que va a escribir 12 relatos sobre, por ejemplo, ciclistas en Praga. ¿Y si se me ocurre algo sobre un ciclista en La Paz? ¿Qué hago entonces? Hay una cierta energía que queda reprimida con un punto de partida”. Ya, bien… en el libro se entiende. Pero en un relato corto, con tan poco margen de maniobra, ¿puede el escritor dejarse llevar por la historia o hay que salir a jugar con un plan muy concreto? “Para nada. Más corta es la poesía y no tiene problemas para navegar a su antojo. Podríamos sostener lo contrario, avanzar durante 200 páginas sin un plan es abusar del lector. En un número pequeño de páginas se puede llegar a crear una voz; una canción improvisada puede ser una maravilla, pero una sinfonía sería un horror”.

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