Brief Interview with Alberto Olmos and Review of his Newest Book in El Pais

El Pais has a very brief interview with Alberto Olmos about literature and the internet. I’m kind of curios how his novel can be a “redemption, like a proposal-in part more political-purifying the ideology of the left.”

P. ¿Dialoga con el lector, polemiza y lo hace pensar sobre temas muy actuales?

R. La literatura es, en gran medida, exageración, y una tesis radical y sin fisuras -en una novela- provoca que el lector no quede impune, ni tranquilo, ni a cubierto. Leyendo sin medias tintas el lector se ve obligado a posicionarse, lo que significa reconsiderar por qué piensa lo que piensa o si realmente ha pensado en determinados asuntos alguna vez por sí mismo, con perdón.

P. Es un péndulo entre la desilusión y la resignación y la esperanza.

R. Veo mi novela como el relato de una redención, como una propuesta -en la parte más política- de depuración ideológica de la izquierda; por ello he partido de la más absoluta de las desilusiones.

P. ¿Tan podrido está el tejido social y político?

R. No parece muy difícil, a la vista de los acontecimientos, aventurar que sí. La crisis, no sólo económica, debería hacernos reflexionar sobre qué tanto de fracaso ha de asumir la preeminencia en las dos últimas décadas -y en todos los programas políticos- de las “conciencia ecológica”, “conciencia social” y, en general, de las “buenas intenciones”, dado que parecen haber dado muy escasos frutos.

From the review:

En una entrevista concedida a la prensa, el escritor segoviano Alberto Olmos afirmaba que su nueva novela, Ejército enemigo, no es una novela de ideas. Luego de leída, también estoy convencido de que no lo es. Pero que no lo sea no significa que no tenga ideas, que las tiene y muy relacionadas con el diseño social y moral que la globalización impuso a las sociedades de nuestros días. Otra cosa es que las ideas que articulan su novela no sean del agrado de algunos lectores. Yo mismo tendría muchos motivos para sentarme con el protagonista de la novela de Olmos y no parar de disentir. Eso nos pasa muy a menudo con algunas novelas. O con algunos autores. Ahora bien: ¿por qué estamos de acuerdo con Olmos en que Ejército enemigo no es una novela de ideas, aunque esté plagada de ellas (y no todas de nuestro agrado)? Porque lo que Olmos ha construido con esmerado privilegio es una voz narradora. Esa voz, la del protagonista que se llama Santiago, arma la estructura del relato. A su lado conviven otros protagonistas. Son las de éstos también voces como más alejadas, aunque simétricas en su exposición ideológica. La excelencia narrativa de esta novela estriba en que, sin estar de acuerdo con lo que piensa Santiago, algo nos sugiere que tampoco tendríamos que coincidir con los postulados reivindicativos contra los que arremete el protagonista. Y no tanto por su contenido (que podríamos compartir en líneas generales) sino por la forma en que ese contenido es distribuido, y por cierto aire impostor y coyuntural, además de una irritante ligereza doctrinal. En esta línea contradictoria, es lo mismo que nos sucede con las voces que se cruzan en Los hermanos Karamázov de Dostoievski. O Meursault, un individuo que carga con un nihilismo insufrible, pero que Camus nos lo hace digerible desde la única instancia posible, la de su estilo y su escritura.

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