Paco Ignacio Taibo II ‘s Take on the Alamo

The Mexican author Paco Ignacio Taibo II has a new book from Planeta coming about the Battle of the Alamo. La Jornada has a write up of it. I don’t know If I’ll read it but it is interesting to see a Mexican take on one of those founding moments in American history. The facts are necessary revealing if you, as I have, read any kind of revisionist history. But history via pop culture never really dies and for some the history of the Alamo in the films is still true. (I think there is an error below. The constitution they are referring to is 1824.)

Dentro de cientos de libros, filmes y series televisivas que los estadunidenses han hecho a lo largo de 175 años, no faltan la westernización a lo John Wayne en la película The Alamo, los filmes “aptos para Hollywood” y la waltdisneyzación de héroes que no lo fueron nunca. Una épica elementalísima que historiadores y escritores, cineastas y gente de la televisión han dado como proteínas a la media de los estadunidenses y en especial a los texanos. Taibo II muestra aquí que la verdad histórica es mucho más ardua, disímil y aun opuesta. Por ejemplo, que los héroes mayores de la resistencia en El Álamo (William Travis, Jim Bowie y David Crockett) eran estadunidenses, y que, como muchos otros de los defensores, tenían en la Texas mexicana menos de cinco años, en suma, eran tan texanos como Santa Anna cherokee. En la Texas mexicana, en la que por la Constitución de 1924 no había esclavitud, los tres “héroes” eran esclavistas y especuladores de tierras, y algo esencial: ninguno de los tres tuvo una muerte heroica como se ha querido mostrar. Travis murió de un disparo en la frente apenas iniciada la batalla; Jim Bowie, el del famoso cuchillo, tenía días enfermo y lo remataron en uno de los cuartos del fuerte, y David Crockett, que John Wayne elevó a la categoría de ángel de la independencia texana, estaba de paso en San Antonio, se refugió en el fuerte ante la inminencia de la batalla y, al terminar ésta, junto con otros pidió clemencia, pero Santa Anna enseguida los mandó fusilar. El cerco y la batalla terminaron con una carnicería. Las banderas rojas y el toque “a degüello” en los días del sitio ya amenazaban con lo que terminaría por pasar. Pero si de los sitiados no se salvó casi ni el perico, los mexicanos tuvieron mayores bajas, lo que llevó a exclamar a Santa Anna una frase digna de Pirro: “Con otra victoria como ésta nos lleva el diablo.” Una carnicería como la que haría poco después el general José Urrea, por órdenes de Santa Anna, con los rebeldes capturados en la batalla de Coleto, y la que harían las tropas de Sam Houston con los mexicanos en San Jacinto.