Anatomy of a Moment & Javier Cercas Wrong? Francisco Laina Gives His Story of What Happened

Since I just finished a review of The Anatomy of a Moment by Javier Cercas, I am disappointed to see this the interview with Francisco Laina in El Pais today. Besides the King, and Suarez who has Alzheimer’s, he is the last surviving member of the Spanish government from the night of the coup on 2/23/1981. His characterization of the King’s behavior on the night is in stark contrast to that of Javier Cerca’s (if you read the book or my review you will know why). Essentially, though, he makes the King out to be a more intelligent political actor than Cercas does. I imagine his comments will only add to the debate in Spain about what happened and for those looking for conspiracies there are still plenty of openings.

Respuesta. [En este punto de la conversación, Laína se ha fumado ya el segundo cigarrillo de la larga ristra que quemará durante la entrevista]. Adolfo nunca me lo manifestó así en las abundantes charlas que mantuvimos antes de que la enfermedad le minara la memoria. De todas formas, Suárez era un hombre valiente y de coraje, y el que le conocía sabía que no iba a arredrarse fácilmente. La irrupción de Tejero en el Congreso me pilló en mi despacho estudiando un informe sobre la construcción de la Escuela de Policía de Ávila, mientras seguía por la Cadena Ser la retransmisión de la sesión de investidura de Calvo Sotelo. Recuerdo que de fondo se oían como un sonsonete los nombres de los diputados llamados a votar cuando surgieron los gritos y los tiros. Antes de cinco minutos sonó el teléfono de comunicación con La Zarzuela, que estaba integrado en un sistema protegido llamado Malla Cero, reservado para las comunicaciones entre las altas instituciones del Estado. Era el Rey. Me preguntó qué sabía de lo que estaba pasando en el Congreso y le tuve que decir que no más que lo que contaban por la radio, aunque le añadí mi sospecha de que ese teniente coronel de la Guardia Civil que acababa de ocupar el Congreso podría ser Tejero, el mismo de la Operación Galaxia.

Como primera autoridad civil, en calidad de presidente de la Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios que asumió las funciones gubernativas, Laína habló esa tarde noche repetidas veces con La Zarzuela, casi siempre con Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa del Rey, pero también con el monarca. “Sobre las 19.45, el Rey me llamó para advertirme: ‘¡Paco, cuidado con Armada! Te paso a Sabino para que te lo explique’. Sabino me reiteró que sobradamente la advertencia: ‘¡Ojo con Armada, que está metido hasta las cejas”.

A esas horas, el juego del antiguo preceptor del Rey había quedado al descubierto porque, visto que los golpistas decían seguir órdenes de su Majestad y sostenían como prueba que Armada estaba en ese momento en La Zarzuela, el general José Juste, jefe de la poderosa División Acorazada Brunete, asentada en Madrid, había optado por tomarles la palabra y verificar personalmente el dato. Llamó a La Zarzuela, preguntó por el general Alfonso Armada y obtuvo de Sabino Fernández Campo la respuesta que ha quedado para la posteridad: “Ni está, ni se le espera”. A partir de ahí, los intentos del antiguo preceptor del monarca de ser llamado a La Zarzuela resultaron infructuosos y la coartada real se fue desvaneciendo. “Reconozco que hasta entonces no había sospechado de Armada. Cuando hablé con Tejero, me dijo que él solo obedecía órdenes del capitán general de Valencia, Jaime Milans del Boch, y del general Alfonso Armada, y acto seguido me colgó el teléfono”.

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